Categoría: Psicología de la vida adulta

PSICOLOGÍA NAVIDEÑA

     Llega la Navidad y con ella nuevas experiencias, magia, ilusiones, regalos, reuniones familiares... y todas estas situaciones hacen que afloren emociones tanto en los niños como en los adultos.

     Aunque generalmente asociamos la Navidad a una época llena de positivismo y emociones agradables, también aparecen emociones negativas relacionadas con las situaciones personales de cada uno.

NUESTRA INFANCIA Y LA NAVIDAD

     Si echamos la vista atrás, podemos darnos cuenta que las emociones más intensas hacia la Navidad las remontaremos a la infancia. Las primeras experiencias hacia la navidad siempre son las más impactantes y por ese motivo se recuerdan con más facilidad.

     Aunque todos los años hagamos lo mismo por estas fechas, por ejemplo: todas las Nochebuena comemos en casa de los abuelos, las Nocheviejas con los amigos, etc., son las emociones las que van a graduar la importancia de estos eventos. Sin embargo, no habrá Navidad como la primera, la que el niño recordará con más magia tras descubrir todas esas nuevas emociones novedosas, especiales e intensas. Es por esta razón por la que si tenemos niños en casa debemos asegurarnos de potenciar esa magia, ya que no habrá más navidades como la primera.

¿CUÁLES SON LAS EMOCIONES MÁS COMUNES? 

  1.  ALEGRÍA por los regalos, por los reencuentros familiares...
  2. AMOR hacia las personas con quienes queremos compartir estas fechas.
  3. APATÍA al tener que retomar las tareas diarias.
  4. CELOS que pueden sentir los niños cuando aparecen otros más pequeños a quienes se les presta mayor atención, o cuando otra persona ha recibido el regalo que nosotros queríamos.
  5. ENFADO por la vuelta de vacaciones. Es normal que los niños rompan con las rutinas en la época navideña, se acostumbran a no llevar a cabo tareas del colegio y pierden el hábito de estudio, por ello, cuando al regreso de vacaciones tienen que volver a cumplir los límites y las normas se enfadan.
  6. FRUSTRACIÓN cuando no se cumplen las expectativas del regalo que se va a recibir o alguna persona rechaza nuestro plan navideño.
  7. GRATITUD por las muestras de afecto recibidas.
  8. ILUSIÓN por los amigos invisibles, por qué nos van a regalar, por hacer regalos a los demás...
  9. SATISFACCIÓN por una comida bien hecha, por acertar con el regalo...
  10. SORPRESA por las felicitaciones y los regalos que no esperábamos...
  11. TRISTEZA por las personas que ya no comparten nuestra mesa.

     Todas estas emociones son vividas tanto en adultos como en niños, siendo estos últimos los que lo vivirán con mayor intensidad. Pero no os asustéis, es normal que sintamos tantas emociones a lo largo de estos días, que estemos como en una montaña rusa de emociones y que nos deje un poco agotados emocionalmente.

     Tened en cuenta también que las emociones negativas se van a ver especialmente intensificadas ante la obligación de sentirnos especialmente bien en esta época tan idílica.

CONSEJOS PARA LA CUESTA EMOCIONAL NAVIDEÑA

  1. Mantén alguna rutina. Aunque es cierto que en estas fechas abundan las reuniones, las celebraciones, las fiestas... hay que intentar, en la medida de lo posible, mantener rutinas de comidas, horarios de irse a la cama... en los días que no tengamos nada especial programado. En el caso de los niños, es ideal que realicen alguna tarea escolar en esos días, con media horita nos bastará para que la vuelta al cole no sea después tan traumática.
  2. Expresa y deja expresar. Como hemos dicho las emociones están revueltas en estas fechas, por lo que es ideal identificarlas y ponerles nombre y, por ende, ayudar a los demás a que hagan lo mismo.
  3. Realiza actividades aptas para todos: es una época familiar y por lo tanto no nos gustaría que alguien se quedase fuera de nuestros planes. Realiza actividades que puedan hacer todos, como pasear al aire libre, ir a ver una película... de esa manera os ayudará a todos a desconectar del estrés laboral, escolar.
  4. Recordar: hacer memoria de los que ya no están no es algo malo, al contrario, es algo natural y que debería hacerse con la alegría de recordar los buenos momentos que hemos pasado con ellos.
  5.  Dedica tiempo a todos. Cuando hay niños en casa es natural que sientan celos cuando se presta más atención a otros niños. Vamos a procurar dedicar parte de nuestro tiempo a todas las personas con las que nos reunamos, de esa forma nadie se sentirá desplazado. Comparte tus vivencias y deja que los demás compartan las suyas.
  6. Y lo más importante, disfruta de cada Navidad como si fuera la primera y la última. 

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO DESDE M.C. PSICÓLOGOS

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CÁNCER: MÁS QUE UNA ENFERMEDAD FÍSICA

     Enfrentarse al diagnóstico de CÁNCER es una de las situaciones más estresantes, difíciles y temidas de la sociedad actual, por lo que es considerada como la enfermedad física que más problemas psicológicos ocasiona.

 

    Es una enfermedad que, de forma directa o indirecta, afecta a todas las personas, bien como una amenaza potencial en la actualidad o bien como una realidad que nos ha tocado vivir a nosotros o a personas de nuestro entorno.

     Debido a su alta incidencia y las repercusiones negativas que ocasiona, es considerada como una de las enfermedades más importantes de la época. En esta línea, es tal su alcance, que podríamos considerar que supone la ruptura del mundo interior de la persona, ya que produce una serie de limitaciones que interrumpen la posibilidad de alcanzar algunos proyectos personales que se habían considerado antes de la aparición del cáncer.

      Su cronicidad, la incertidumbre ante la evolución, los efectos secundarios de los tratamientos y el significado social de la palabra cáncer, son situaciones que, por sí mismas, son generadoras de malestar psicológico.

  • Ante la cronicidad, la persona tiene que aprender a convivir con la enfermedad, modificar sus hábitos y poner en marcha recursos para afrontar la enfermedad de la mejor forma posible.

  • El ser una enfermedad cuya etiología y evolución se desconoce traerá consigo la incertidumbre sobre su curso, la gravedad, las repercusiones... por lo que éste será el aspecto que generará la mayoría de las alteraciones emocionales.
  • Tanto los tratamientos utilizados para el control del cáncer como las cirugías traerán consigo efectos secundarios que no sólo afectarán físicamente a la persona, sino que repercutirán también en los aspectos sociales y psicológicos.
  • A todo lo anterior añadimos el significado social de la palabra en tanto que el Cáncer será percibido como una enfermedad dolorosa e insidiosa que podrá deteriorar a la persona y conducirla a la muerte.

 

¿CÓMO AFRONTAR LOS PROBLEMAS PSICOLÓGICOS DEL CÁNCER?

      Para poder afrontar el cáncer de la mejor forma, os daré dos puntos fundamentales, con los que solventar la mayor parte de los problemas psicológicos:

  • Lo primordial es adoptar un papel activo en el tratamiento, es decir, el llevar a cabo las recomendaciones que los médicos nos puedan hacer, ayudarán a sentir que nosotros podemos afrontar la enfermedad, que nada está perdido y que conseguiremos salir adelante. Vas a sentir que tienes un control sobre la enfermedad, comprenderás qué está sucediendo y conseguirás prevenir complicaciones futuras.
  • A lo largo de todo el proceso, emergerán muchísimas emociones, no olvides escucharlas. Las emociones son universales, las sentimos todo el mundo y tienen una función importante: adaptarnos. No es malo sentirnos tristes, esto nos ayudará a comunicar nuestro malestar, a aceptar la enfermedad y nos ayudará a motivarnos a cambiar aspectos con los que sentirnos mejor.

 ¿CUÁNDO CONSULTAR A UN PSICÓLOGO?

  • Cuando sintamos que la ansiedad, el miedo o la ira está presente la mayor parte del tiempo.
  • Cuando la ansiedad, el miedo o la ira sea demasiado intensa y no sepamos cómo calmarnos.
  • Cuando tengamos alteraciones de sueño, cansancio, fatiga...
  • Cuando nuestro pensamiento haga que anticipemos catástrofes o tengamos un bloqueo o sentimiento de dificultad para tomar decisiones importantes que puedan interferir en nuestro ritmo diario.
  • Cuando, por miedo, evitemos situaciones que antes no evitábamos.

 

     A veces, la ansiedad, el miedo o la ira que sintamos ante la enfermedad se van a convertir en un problema pues, por nosotros mismos, a veces no sabemos gestionar adecuadamente nuestras emociones, éste es el momento para consultar a un psicólogo, él nos podrá ayudar en todo el proceso.

 
Dedicado a todos mis pacientes y familiares que han pasado por una situación como esta, 
pues gracias a vosotros aprendí el significado de la palabra lucha. 

SÍNDROME POSTVACACIONAL

  clerk-18915_1920 El "Síndrome Postvacacional" o "Depresión Postvacacional" es un problema que se presenta con frecuencia tras las vacaciones, cuando es nuestra obligación regresar a la vida laboral.
    Se caracterizará por mantener un estado de malestar general (físico y psicológico) que desencad enaría en un bajo rendimiento en el puesto de trabajo. Pero no hablamos de una enfermedad, sino de un proceso de adaptación que, de prolongarse en el tiempo, sería capaz de generar una importante interferencia en la vida personal de quien lo sufra.
     Según investigaciones recientes, la población con una edad inferior a los 45 años seria la más afectada, incluyendo a los niños en el periodo de vuelta al colegio. Del mismo modo, habría una mayor probabilidad de aparición en aquellos casos donde la persona haya sufrido acoso escolar o laboral. Con todo ello, se prevé que casi la mitad de la población experimentará algún episodio a lo largo de su vida deteriorando así su labor profesional.
 

¿CUÁLES SON SUS SÍNTOMAS PRINCIPALES? 

     El "Síndrome Postvacacional" se caracteriza por la presencia de cuadros de estrés recurrentes una vez nos incorporamos de nuevo a la vida laboral. Algunas de las manifestaciones más destacadas son las siguientes.
 

Síntomas físicos:

  • Dolor de cabeza.
  • Sensación de agotamiento.
  • Problemas de sueño.
  • Falta de apetito.
  • Dolores musculares.
  • Aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Aumento de la tensión

Síntomas emocionales o psicológicos:

  • Problemas de concentración.
  • Tristeza.
  • Falta de interés.
  • Ansiedad.
  • Cambios de humor.
  • Irritabilidad.

Síntomas del comportamiento:

  • Reducción del rendimiento laboral o académico.
  • Abandono de actividades placenteras.
  • Reducción de vida social.

     Estos síntomas suelen aparecer durante la primera semana de trabajo y, en la gran mayoría de los casos, suelen ser pasajeros. Sin embargo, si los síntomas perduran durante más de dos semanas sería conveniente ponerse en contacto con un profesional para estudiar las causas del problema y aplicar el tratamiento más adecuado a cada caso.
 

¿POR QUÉ SUCEDE EL SÍNDROME POSTVACACIONAL? 

     Cuando hemos estado en un periodo de vacaciones donde las actividades han paso de ser obligaciones a ser actividades de ocio, de relajación..., y volvemos a la rutina del trabajo, generamos un cambio considerable que implica hacer variaciones en relación a los horarios, a las obligaciones, al tiempo que se dispone para el ocio y, en general, un cambio  en el estilo de vida. La adaptación a esta nueva rutina, y los cambios generados pueden llegar a generar los problemas físicos, psicológicos y comportamentales que se nombraban en el apartado anterior.

Se puede considerar, entonces, que el "Síndrome Postvacacional" se originaría tras un mal proceso adaptativo al pasar de un tiempo de vacaciones a la vuelta a la rutina.

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¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR?

Para favorecer la no aparición de éste síndrome, tanto antes de la vuelta a la rutina como en los primeros días del regreso a vacaciones, se plantean las siguientes sugerencias:
  • No alargar los viajes de vacaciones hasta el último día, de este modo, los días previos al regreso al trabajo nos servirán para realizar el cambio de una forma lo menos brusca posible.
  • Los días antes de volver al trabajo, mantendremos unos hábitos de sueño lo más parecido posible a los que mantendremos una vez volvamos a la ruina.
  • Buscaremos y llevaremos a cabo alguna actividad de ocio compatible con el trabajo, para mantener algo que nos motive y nos ilusione.
  • Dividir el periodo de vacaciones en periodos más cortos, ya que aquellas personas que mantienen unas vacaciones más largas son más propensas a desarrollar este síndrome. Así pues, se recomienda dividir las vacaciones en diferentes periodos.
  • No empezar a cargarse de trabajo desde el primer día. Es preferible ir realizando un regreso paulatino, incorporando actividades y responsabilidades de forma progresiva.
  • Es recomendable llevar una vida saludable haciendo ejercicio y manteniendo una alimentación saludable que nos permitan una mejor gestión del estrés.
  • Moderar el consumo de cafeína y alcohol ya que pueden agudizar los síntomas del estrés o empeorar el estado emocional.
  • Focalizar la atención en lo positivo del día y no centrarnos en aquellos aspectos negativos que no nos permitan una adaptación a la rutina laboral.
     Si pasadas unas semanas los problemas continúan es muy probable que hablemos de un caso de estrés crónico o algún tipo de ansiedad que requerirá de un tratamiento psicológico inmediato para reducir el malestar y la interferencia que pueden estar ocasionando estas sensaciones a la vida diaria de la persona.

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